miércoles, 3 de febrero de 2016

Escala cromática

El insomnio ha querido formar parte de mi vida y cual amante inasequible al desaliento, insiste en meterse en mi cama.

Debería existir un interruptor para apagar los pensamientos, todos esos existencialismos que nos carcomen y hacen que la vida sea menos vida y el dolor lata más fuerte que un corazón jóven.

La "nada" avanzó al más puro estilo de Michael Ende y absorbió toda la luz que se interpuso en su camino.

El morado había muerto, y su sucesor fue gris, un gris que te nubla la vista y el alma, un gris que barre tu mente y sólo hace que deseses  llegar de una vez a la oscuridad del negro.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Cristales rotos

Convertirse en un domingo de otoño constante es más difícil de lo que parece.

Saberse vela a la que poco le queda para ser consumida pero que se niega a que la luminosidad de su llama se extinga.

Porque antes todo era fuego, la vida quemaba de lo intensa que podía llegar a ser, un alma bermeja que no se contentaba con quedarse en el banquillo se ha tornado en un témpano de hielo.

En un cúmulo de cristales rotos que me cortan, que consiguen que el único rojo de mi vida sea la sangre que se derrama como una tormenta de abril. 

Eso no es lo difícil. Lo complicado es darte cuenta de que tú eres el cristal que se está agrietando, es fácil determinar el trágico final de un vidrio rasgado, y es convertirse en un puñado de polvo cortante, inconsistente pero dañino.


jueves, 10 de septiembre de 2015

"Vente conmigo"

Supongo que los "quédate" o los "vente conmigo" están en peligro de extinción, pues por más que busco solo encuentro añoranzas caducadas que prometían más de lo que duraron.

Por más desgracia que suerte, tengo sobrada experiencia en echar de menos, querer de más, cuando se trata de un viaje sin retorno, pero a mi ni siquiera me habían ofrecido el billete de ida cuando estaba gritando que quería el de vuelta.

Nunca creí que se pudiera sentir así, que la naturaleza nos hubiera dado esta capacidad de amar para envenenarnos con la ponzoña que traen las despedidas y si de algo estoy segura es de que no hay remedio para ese dolor, se va extendiendo del corazón a cada rincón de tu cuerpo, no sabes cómo pero tus ojos han dejado de ser tuyos para convertirse en cascadas de agua salada que van a parar a ninguna parte. Lo cierto es que queda muy poco para convertirse en una sedienta uva pasa a la que han quitado toda su esencia.

No me malinterpretes, por ti sería pasa, uva o desierto a cambio de que me dejaras una noche más, un abrazo más, un beso más.


Llevo una pistola cargada de llantos que desenfundare cuando encuentre a aquel que inventó la palabra "adiós" aunque sé que esa bala reposara junto a mis restos cuando sea yo la que tenga que despedirse por última vez.

Nunca he sido una chica de matemáticas porque eso de que 1 + 1 son 2 no va conmigo, y es que todavía no se ha inventado la calculadora que sepa averiguar que muchas veces uno y uno somos uno y que cuando nos separan nos parten a la mitad.

No voy a meterme en sentimentalismos y en odas acompañadas de liras de plata pero permiteme decirte "vente conmigo"

<<La chica de las ventanas moradas>>


martes, 2 de junio de 2015

"Te quiero"



Dicen que nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, aunque supongo que para eso primero debes “tener”, ¿se puede echar de menos algo que nunca se ha tenido?, de ser así, te he extrañado mucho tiempo, pero como siempre todo tiene su final y este es el tuyo. 

No es un "adiós", ya que nunca surgió un "hola", y mientras tanto fui saludando a gente que nunca me tuvo pero que inexplicablemente fue capaz de echarme de menos. 

Sin embargo, mal quien le pese encontré a quien quería que me diese los buenos días y, bueno, es agradable tener alguien que te alegre las noches de Sábado, pero los Domingos te despiertas solo, y creedme que no hay sensación comparable a tener a alguien que quiera prepararte café cada mañana de Lunes.

"Te quiero", que fácil nos resulta decir estas dos palabras, parecen ligeras, plumas que se dejan llevar por la brisa pero son todo lo contrario, bloques de hormigón, inamovibles. 

Un "te quiero" mata, un "te quiero" revive, un "te quiero" mantiene, mueve montañas, es motivo de fe y de dolor, es objetivo y frustración, es el centro de nuestro universo y el eje de nuestro vivir.

Y yo lo quiero todo de ti, sin peros ni aunques, creando la mayor épica historia de amor jamás contada, porque no hay palabras suficientes para describirte, porque cualquier égloga o canción desesperada se te queda corto, porque "en esta vida no puedes evitar que te hagan daño, pero si puedes elegir quien te lo hace" y cariño,

Que agradable es el dolor de quererte.